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7 noviembre 2012 3 07 /11 /noviembre /2012 00:22

Uno de los últimos debates de la campaña electoral norteamericana entre el señor Romney, candidato del Partido Republicano, y el candidato demócrata y Presidente de los Estados Unidos, señor Obama, centró su interés en la política internacional de aquel país. El tema es curioso porque la política internacional de algunos pocos grandes Estados como el que nos ocupa, es la política nacional de algunos otros muchos pequeños y medianos Estados; eso si tienen suerte, porque si no es así ni siquiera formarán parte de su política internacional: se les ignorará.

 

La política internacional, el concepto de globalización y  de la Doctrina de Seguridad Nacional del equipo del señor Bush hijo, fue la política nacional de países como Irak, Afganistán, España o el Reino Unido, entre otros muchos Estados, durante los años claves de la formación del nuevo orden mundial, determinando guerras, muertes y caídas de gobiernos.

 

En ese contexto, una sociedad globalizada y verdaderamente democrática “debería”- digo el “debería” como un mero ejercicio intelectual- poder votar en las elecciones americanas o alemanas, por poner los ejemplos en los que estáis pensando. Los ciudadanos que soportan las decisiones públicas “deberían” poder elegir a quienes las adoptan, independientemente de países o fronteras, ya que estas tampoco existen para los Estados poderosos. Es decir, que tú, querido lector, “deberías” poder decidir qué señor gobierna en el país que va a tomar decisiones que te afectan, en la medida que van a condicionar al gobierno que tú votaste en tu “pequeño” país y que, desgraciadamente para el que le toca, tiene una capacidad de decisión limitada. Eso o lo contrario, es decir ,que nadie condicione a los que tú has votado, lo cual, como sabemos bien, es imposible, dejando un vacío enorme en la credibilidad de nuestra democracia maltrecha.

 

La democracia en la que vivimos es una farsa global pero eso ya lo sabemos. Los griegos, portugueses, españoles e italianos “deberíamos” poder votar en las elecciones alemanas si de verdad existiera un concepto real de participación en la toma de decisiones que afectan a los ciudadanos, y por eso no lo hacemos. De nos ser así nadie que no haya sido elegido democráticamente en ese ámbito territorial podría “aconsejar” a otros lo que deben hacer y menos obligarles a hacerlo.

 

Esta introducción en la que no voy a seguir para no extenderme más de la cuenta, y como siempre hago, me sirve para comentaros algo que los periódicos destacaron como titular del debate del que os he empezado a hablar, y no sé por qué llamó mi atención: resulta que no se habló nada de Latinoamérica.

 

Es curioso el comentario y que resulte de interés para la prensa especializada, porque para Estados Unidos determinadas zonas del planeta no forman parte de su concepto de internacionalidad. Para la mayoría de vosotros que os hable de la Doctrina Monroe, vigente desde el siglo XIX y que se resume con la popular “América para los americanos”, o de la del Destino Manifiesto, que justificaba sus conquistas territoriales –Lebensraum, le llamaban los nazis- no os aporta nada nuevo ya que es un espacio de debate recurrente cuando se habla del imperialismo de los Estados Unidos.

 

De hecho es el primer exponente del mismo, ya que en pleno siglo XIX fue un aviso para las potencias europeas cuando estas descubrieron que su expansión territorial estaba bien pero que el imperialismo y el colonialismo estaban mucho mejor, y que cuanto más lejos llegaran mayores beneficios económicos obtendría el incipiente capitalismo financiero.

 

Sí, pero para eso ya estaban ellos allí, debía pensar el señor Monroe, y que aquello era suyo y por eso cuando decían que…América ”para los americanos” se referían  precisamente  a los americanos de Estados Unidos y no a los chilenos o a los peruanos, por decir a algunos que estaban antes que ellos.

 

No dudaron en apoyar desde su incipiente poderío militar la independencia de los nuevos países centro y sur americanos, siempre que ellos los controlaran y vigilaran de cerca a los europeos y su alejamiento real de América. Con su “patio trasero” controlado pudo empezar su expansión colonial hacia su famoso y lejano oeste de indios y pistolas, al igual que Francia e Inglaterra hicieron con África y Asia o Rusia con Siberia.

 

Los países de la llamada por ellos mismos América Latina, siempre han sido tutelados por Estados Unidos y nada ocurre allí sin que ellos lo aprueben, lo respalden o lo propicien. Puedes dudar poco del peligro real que supone para los intereses norteamericanos la política económica venezolana (o boliviana) a pesar de que sus Presidentes se esfuercen en aparecer como uno de esos heroicos dirigentes que hace décadas eran derrocados en rápidos golpes militares de sus propios ejércitos financiados por su poderoso vecino del norte. De ahí que conviene desviar la atención consu habitual populismo y prefieran seguir buscando en España el origen de sus problemas históricos, como si la América bolivariana no hubiera tenido años para redimirse de sus pecados originales.

 

La política real nunca se escribe en las campañas electorales ni en las declaraciones públicas de quienes la diseñan. Me gustaría trasladaros algunos párrafos de la letra pequeña en la que sí se escribe. Paul Wolfowitz ocupó numerosos cargos en la administración republicana y especialmente con los presidentes Bush (padre e hijo) para impulsar la búsqueda de la mayor supremacía militar en relación a todos los rivales de Estados Unidos, incluidos los occidentales. Es autor de esta frase por la que muere el pez:

”la política de Estados Unidos debe estar orientada a evitar que cualquier potencia hostil pudiera dominar una región cuyos recursos, una vez consolidado su control, fueran suficientes para generar poder a escala global. Cualquier potencia que quiera controlar el Este Asiático, Rusia, Oriente próximo y Europa occidental debe quedar sometido a la “Pax americana. Podemos excluir de este interés estratégico a América Latina y África que ya se encuentran bajo nuestro control.”

 

Dicho esto, como os digo, me llamó la atención que  los periodistas que siguen la campaña electoral americana consideren destacable que la ausencia de debate sobre los países latinos sea noticia en el contexto internacional estadounidense. Lo que ya está bajo control nuca puede serlo.

 

La política internacional de los Estados Unidos ha optado por la unilateralidad y por la imposición de sus criterios, desconociendo todo aquello que no comparta. Siguiendo al profesor Palomares os traslado el resultado de un importante estudio realizado por dos organismos, el Instituto para la Investigación de la Energía y el Medio Ambiente y el Comité de Abogados sobre Política Nuclear, que analizaron la respuesta de Estados Unidos a ocho grandes acuerdos internacionales, entre ellos el Tratado de No proliferación de Armas Nucleares, el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares y el Tratado de Misiles Antibalísticos. La profesora Deller coautora del informe señala como “Estados Unidos ha violado, puesto en peligro o actuado para socavar de forma crucial todos los tratados que hemos estudiado con detenimiento” Estados Unidos “no solo se niega a participar en los mecanismos legales creados recientemente, sino que incumple las obligaciones que recogen los tratados que ha ratificado” Según el informe, Estados Unidos está “dejando de considerar los tratados internacionales de cooperación como un elemento esencial de la seguridad mundial para asumir una actitud más unilateral y acatar los tratados únicamente cuando propicia su nueva visión de la seguridad internacional”. El intento de Estados Unidos de socavar el Tribunal Penal Internacional, el primer tribunal permanente del mundo para crímenes de guerra, constituye un claro ejemplo de unilateralidad de sus motivaciones. La retirada del Protocolo de Kyoto o el abandono de la Conferencia de Naciones Unidas sobre racismo, en 2001, son otros ejemplos que demuestran esta determinación.

 

A pesar de ello la Administración estadounidense no tuvo complejo alguno como muestra de su cinismo en declarar a Irán, Irak y Corea del Norte como “Estados canallas”, reservándose el derecho a destruir preventivamente a cualquiera de ellos o a todos, o, de hecho, a cualquier otro país considerado potencialmente hostil que poseyera o planeara adquirir armas de destrucción masiva. A pesar de que Estados Unidos incumplía sistemáticamente los tratados citados mientras aprobaba el desarrollo de nuevas armas nucleares en flagrante violación de lo prometido en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, en el que asumió el “compromiso inequívoco” de eliminar su arsenal nuclear.

 

Todo ello por no recordar la vulneración sistemática y unilateral que realizó y aun realiza de los derechos humanos en Afganistán e Irak, contemplados en la Convención de Ginebra, y especialmente en  los campos de detenidos en Camp X- Ray en Guantánamo o Abu Ghraib, en un claro insulto a la dignidad humana y al resto de la comunidad internacional que calla cómplice en lo que supone una expresión más de la política del “todo vale” auspiciada y jaleada desde medios políticos, periodísticos e incluso intelectuales americanos.

 

Este país, amigo lector, condicionara al tuyo e impondrá sus criterios a las personas que tú hayas votado.  Cuando leas estas líneas sabrás a quien han elegido otros, que no tú, para que decida este país por ti o por nosotros. Esto no te cabrá duda si quien ha resultado elegido es uno y podrás dudarlo si el elegido es el otro. En todo caso será así.

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Published by raulburillo.over-blog.es
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Comentarios

vaya 11/07/2012 09:43

Hombre, efectivamente debieran dejarnos votar en la elecciones americanas, por lo que nos afectan. Pero más nos afectan las catalanas y tampoco podemos. Cosas del sistema.
Respecto de los americanos efectivamente son un imperio y ello supone sostener incluso por la fuerza sus intereses. ¿Quién no lo haría?. Si no fueran ellos otros vendrían a reemplazarles (¿China?)
y no creo que fueran mejores.
La servidumbre del imperio es la de las bajas militares. Europa nunca podrá volver a serlo, como se demostró en la antigua Yugoslavia por el temor de los efectos de las bajas en la opinión pública.
De ahí que se subordine al imperio que sí corre con ese riesgo. El patriotismo que tanto cultiva Hollywood tiene ese efecto en la población americana. ¿Imaginamos una película patriótica en España
como las que hacen los americanos y nos tragamos? Claro que no, incluso la nación es discutible... si es así ¿qué pintamos en el mundo? poca cosa, la verdad.
En favor de los americanos hay que decir que sin ellos ahora hablaríamos alemán e iríamos con el brazo en alto. Ese liderazgo lo ganaron con su sangre.
No me caen especialmente bien, pero hay que reconocerlo, mandan porque si no algun otro lo haría y ellos tienen los redaños para hacerlo, como en su día lo tuvieron los otros Imperios que en el
mundo han sido.

raulburillo.over-blog.es 11/08/2012 23:14



La cuestion es el unilateralismo. Se han quedado solos, vamos. Será así y deberá ser porque si no lo será otro. Pero al pan pan y al vino vino. Gracias amigo vaya, sin tu participación este blog
no sería lo mismo.



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