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6 marzo 2013 3 06 /03 /marzo /2013 01:25

Que yo pueda escribir algo medianamente interesante sobre la situación política y económica actual y que deis por bien empleado el tiempo que dedicáis a leer estas líneas es prácticamente imposible. Todo lo que a mí se me pueda ocurrir ya está escrito y, sin duda,  con más arte y salero que  el que yo soy capaz de poner en el empeño. Dicho esto, lo más sensato es callarse. Pero no. No se trata solo de escribir bien, de ser original o  de llamar la atención; no. Se trata precisamente de eso, de escribir, de manifestar tu oposición a una forma de decidir por ti, de engañarte, de tomar decisiones sin contar con tu opinión. Se trata de hacer número, de salir al ciberespacio, de tomarlo, de inundarlo con lo que antes era indignación y ahora debería ser  algo más. Convertir el movimiento de los “indignados” en una  marea de  “esperanzados”, aunque sea en esta nueva modalidad de foro griego en el que puedan expresarse los ciudadanos libremente y al que podemos llamar  “ciberdemocracia”.

Por eso, porque somos muchos, no podemos permitirles que nos ignoren ni que nos mientan. Mentir es decirte que la culpa de la crisis es tuya, o de los que nos gobernaron antes que ellos, o que no se esperaban que estuviera tan mal la cosa, o que la señora Merkel es así y ellos no lo sabían, o que Bruselas se lo exige, o qué es el euro, o que es necesario salvar a los bancos con tu dinero y con tu piso antes que a ti. Mentir es muy fácil, simplemente consiste en no decir la verdad con conocimiento del engaño. Pero aun hay algo más fácil que mentir: aceptar que te mientan. Y esa es una opción personal; acomodarte a la mentira imprime carácter.

 

CAMBIAR, PALABRA MÁGICA.

 

Cambiamos de Gobierno y vamos tan mal o peor que antes, pero hubiera pasado lo mismo si quienes hubieran gobernado fueran los “otros”. Posiblemente cambiar de lo malo a lo peor de forma sucesiva y continua es indiferente.

Si te has percatado de ello los Ministros de Economía y Hacienda, por ejemplo, y ya que son los que mejor conozco, han sido básicamente los mismos desde hace 20 años. Un partido y otro siempre han elegido a las mismas personas y a los mismos equipos. Qué más da cambiar para seguir igual. Simplemente no tenían ningún plan para salir de la crisis, pero lo que sí  sabían era  en  qué iban a convertir este país con la excusa de la crisis.

Nos hartamos de votar el cambio pero parece que no queremos darnos cuenta  de que “el cambio” son los mismos que ya fueron cambiados por los que ahora van a ser de nuevo cambiados…  y así eternamente cual día de la marmota.

Unos nos negaron la crisis para ganar  elecciones mientras adoptaban las medidas económicas más equivocadas posibles, contrarias a las que procedían, aumentando el déficit y el desequilibrio presupuestario, mientras bajaban los impuestos a los que un partido de izquierdas jamás reconocería que se los bajaría cuando está en la oposición, pero que no duda en repetir cuando llega al poder.

Fueron felices pensando que las vacas gordas nunca se apuntarían al gimnasio para hacer  dieta. Hoy a nuestras vacas no las dejarían desfilar ni en Pasarela Cibeles de cómo se han quedado las pobres de escuchimizadas y, aun así, algunos quieren seguir chupando de sus tetas una leche que dejó hace años de ser semidesnatada tan siquiera.

Los otros se frotaron las manos al tenerlas libres, por fin, para convertir este país en una especie de república bananera neoliberal y neoconservadora de la que les sobra medio estado del bienestar.

 

SOLUCIONES MÁGICAS A PROBLEMAS REALES.

 

Por eso, los otros, los de ahora, querían hacerse con el poder y convencernos de que con su “sola” presencia –decían- se “calmarían” los mercados. Pues no, no se calmaron. Todo lo contrario, se alborotaron aun más. Bajar el sueldo a los empleados públicos, y recortar las prestaciones sociales era la solución mágica para salir de la crisis, solución que no se podía explicar antes de las elecciones no fuera a ser que los ciudadanos no la “entendieran”.

Nos han acostumbrado a unas cifras imposibles de desempleo, a que los de siempre se aprovechen de la crisis para explotar, sin que nada ni nadie lo impida, a trabajadores temerosos de perder su puesto de trabajo, con horarios, sueldos e impagos no conocidos desde los peores años de la década de los setenta del pasado siglo.

“Debemos conseguir un Estado mejor gestionado y más eficaz”, es el eslogan curativo de moda. ¡Pero si son ellos los que han gobernado durante años! ¿Por qué solo piensan en la eficacia como argumento cuando conseguirla tiene costes tan altos? ¿No se puede ser eficaz de otra forma ni en otros momentos? ¿Por qué no crearon un Estado eficaz cuando el dinero entraba de forma abundante y eran ellos los que gobernaban? Hablan que parece que esto no va con ellos.

Y todo ello para pagar los intereses de una deuda pública disparada en los últimos años por negar la crisis y aplicar medidas equivocadas. Una deuda con unos intereses que se multiplican por si mismos (por cuatro) simplemente por la ausencia de un gobierno que plante cara a especuladores utilizados hábilmente para que la deuda pública de países como Alemania permanezca en unos niveles asequibles y baratos para ellos, no para ti.

Necesitan países débiles que ofrezcan  buenas rentabilidades a los inversores más arriesgados: uno de los elegidos, por supuesto, es España y lo es por la debilidad de su estructura económica y por la pasividad de sus gobiernos, más preocupados en sus guerras estériles sobre modelos de vertebración territorial (eufemismo) o por la financiación de sus propios partidos (eufemismo más grande que el anterior)  que en los problemas reales. Bárcenas les preocupa más que la cola del paro, no lo dudes.

Todos nuestros sacrificios quedarán en nada. Pagamos unos intereses cuatro veces superiores a la deuda nominal real del país. Es como si de repente en vez de pagar los intereses de la hipoteca del piso que compramos por 150.000 euros pasáramos a pagar por el mismo piso los intereses de un préstamo de 600.000 euros…. ¡y sin habernos comprado nada con esos 600.000 euros! Lo malo es que para pagarlos dejamos el país como unos zorros. Todo para nada y esa es la realidad. Y posiblemente esto no te lo hayan contado. Intereses multiplicados por cuatro a cambio de educación, sanidad y política social, esa es la ecuación de nuestros economistas.

Mientras Alemania mantiene artificialmente “su” euro a niveles muy altos de cotización con el argumento de “su” inflación, frenando “nuestra” recuperación y nuestras exportaciones. No decidimos ni nuestra política económica aunque esta nos lleve a ser más pobres. Lo principal es ser europeos.

 

SOLUCIONES REALES A PROBLEMAS REALES.

 

Hay que buscar soluciones pero nuestro bipartidismo está tan obsoleto y caduco. El sistema electoral les protege. Nuestro futuro como país democrático debe pasar por superarlo y buscar la vía adecuada que nos permita realizar un cambio real que mantenga unos niveles  adecuados de seguridad, libertad y paz dentro de una revolución verdaderamente democrática que debe devolver el poder a los ciudadanos, “usurpado” por dos partidos políticos que han monopolizado la creencia  de que “lo” democrático pasaba exclusivamente por ellos. La democracia es partitocracia y en base a ello solo existía democracia si se hacían con el control de la sociedad. La Justicia, la Universidad, las Cajas de Ahorros, la Administración…todo está repleto de políticos que sin ninguna legitimidad lo han inundado todo de incompetencia.

 

Hemos retrocedido 100 años y nos hemos situado directamente en la España de Cánovas y Sagasta: alternancia pactada de dos partidos que se han convertido en "únicos", en cuanto que ningún otro partido tiene la más mínima opción de sustituirles. Partido Popular y Partido Socialista han ocupado el lugar de los decimonónicos Partido Conservador y  Liberal, aunque sus líderes, por lo menos los actuales, no tendrán lugar ni en la historia ni en los callejeros del siglo XXII. Somos como los británicos pero con una sociedad, la nuestra, que socialmente no puede estar representada solo por dos partidos.

 

La única novedad, por lo llamarlo de alguna forma, en los gobiernos de estos últimos 35 años ha sido recurrir a los pequeños y nada recomendables partidos regionales, que han cumplido con su adulterada misión parlamentaria de dar soporte a quien no lo tiene y con su pequeña representación otorga lógica de mayoría a quien no gana las elecciones. Son las  "bisagras", que suelen representar a los intereses económicos regionales menos confesables. Ello ha creado una connivencia con el poder económico que se traduce en corrupción y en nuevas formas de caciquismo en los cuadros de dirección de estos partidos. El ciudadano ha pasado al olvido y se puede ir despidiendo de una democracia participativa y real.

 

¿Nos atrevemos a pensar ya en soluciones o seguiremos votando a los mismos de siempre?

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Published by raulburillo.over-blog.es
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Comentarios

vaya 03/10/2013 13:21

Don Raúl menudo problema describe. Estamos en un "fn de ciclo" como ocurrió en la Restayración, donde los dos partido "turnistas" se agotaron y no se vio más salida que la del "cirujano de hierro"
de la Dictadura que, como era lógico, devino en fracaso, seguida de la República que concluyó en un fracaso aún más estrepitoso.
La regeneración no puede venir de los actuales partidos nacionales (si el PSOE lo sigue siendo)intalados en el sistema, ni de lo partidos nacionalistas aún más corruptos.
si el sistema estalla me veo como Italia con la caida de la Democracia Cristiana y el PSI, en manos de aventureros.
¿No hay un átomo de grandeza en la política?.
Dejo la pregunta abierta, si ud. quiere reponder.

raulburillo.over-blog.es 03/12/2013 16:55



Cuanta razón tiene amigo "vaya". El problema es que estamos en el principio del tunel y la luz está muy lejana y no todos la ven. Usted sí porque es un "iluminado" y no hace falta convencerle de
lo que ya sabe: que la solución para España no puede venir de los actuales partidos. El problema es que nos encontramos convenciéndonos de ello y buscando alternativas. El dilema es ¿no nos
cansamos de quejarnos sin alternativas? Y si no nos quejamos...¿nos quedaremos igual? ¿Primero intentamos convencer de la necesidad de la Regenación en si misma o buscamos ya las alternativas? ¿Y
si no las hay? Pero creo que se hace camino al andar aunque no haya camino. POngamonos a andar e irán apareciendo las alternativas...pero ojo. Cuidado con los demagogos y cuidado con las trampas
que siempre ponen en el camino los que no quieren que lo empecemos. Seguiremos  en ello....Gracias amigo filósofo, te necesito por aquí.



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