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20 septiembre 2013 5 20 /09 /septiembre /2013 00:14

¿Somos un pueblo sin nación o una nación sin pueblo? ¿Somos un Estado plurinacional o nacional? ¿Somos realmente un solo pueblo, una sola nación y un solo Estado? ¿Somos un Estado sin pueblo? ¿Tenemos tantos pueblos como naciones?... ¿Somos un pueblo de idiotas que no sabe si tiene naciones, Estados o pueblos?¿Esto le interesa a alguien? Entonces, ¿qué hace la gente agitando  banderas y hablando mal de los que las lucen de otro color, cuando su forma de pensar es exactamente igual que la de sus enemigos? ¿Eres mejor por ser Chino que chileno, o por tener la bandera roja en vez de azul? ¿Decides ser admirador y entusiasta de los lituanos después de un amplio conocimiento histórico de las bondades de Lituania o eres un vago de antología y piensas que con admirarte a ti mismo y a tu país ya está bien? ¿Crees que casualmente has nacido en el mejor lugar del mundo?

 

Posiblemente encontraremos a personas que afirmen o nieguen  cada una de las preguntas que he formulado, aunque, sin duda, la última arrasaría; más que nada porque lo normal es no entender ni una palabra del resto, y mucho menos el interés que puedan suponer semejantes disgregaciones. La última, como digo, la entienden, desde luego, pero es en las anteriores en las que hunde sus raíces la ideología nacionalista. Como lo complejo no lo entendemos lo fácil es pensar  en que somos gente afortunada por nacer aquí en vez de allí. Tu persona es menos importante, lo es la patria. ¡Oh la patria, que todo lo justifica!

 

Nacionalismo. De eso hablamos, de una ideología. Nacionalismo no es querer a tu tierra, no es desear lo mejor para ella, no es defenderla ante situaciones de injusticia comparativa; eso, como dicen los antiguos, es simplemente de "ser bien nacido". Una ideología es la aplicación de un conjunto de dogmas que sirven para explicar la sociedad, la política y la economía, y que desde su comprensión nace la solución a sus problemas.

 

Una colectividad humana homogénea, culturalmente ubicada en un espacio geográfico definido es un “pueblo”. A ese pueblo le llamamos “nación cultural”. Si esta nación cultural sigue avanzando y muestra su voluntad de autogobierno nos encontramos ante la “nación política”. Si la nación política ve satisfecho su deseo de autogobierno y adquiere su propio Estado nos encontramos ante la “nación jurídica”.

 

El nacionalismo es la ideología que preconiza la existencia para un territorio concreto de un solo pueblo culturalmente uniforme, una sola nación y un solo Estado, ahondando en las diferencias con culturas parecidas o superpuestas para  justificar de esta forma la existencia de su autogobierno en el espacio que considera suyo.

 

Un pueblo es una cultura compartida. La lengua determina la cultura, pero ¿y la historia  la religión, las costumbres, la arquitectura, el folclore…? Solo seremos un pueblo si nos distinguimos, hagamos de la diferencia nuestra razón de ser; ocultemos lo compartido, borrémoslo, abjuremos de ello y ensanchemos lo peculiar. Así seremos un pueblo, una nación cultural.

 

La cultura uniforme es compleja de conseguir y más cuando hablamos de influencias variadas a lo largo de la historia: una lengua propia, una historia separada y distinta, caracterizada, eso sí, por los muchos agravios padecidos, una religión común  y "un destino en lo universal que asombrará al mundo", suele ser lo habitual. Lo más fácil de conseguir es la “Historia Nacional” porque esta suele ser de quita y pon, si no coincide con la realidad se inventa y reinterpreta al gusto del nacionalismo imperante y ya está. Lo importante es diferenciarse y no tener reparos en mentir. Un pueblo unido necesita una nación unida. Y separada, claro; antes o después separada de los demás. En eso el nacionalismo no tiene fin.

 

El nacionalismo es la ideología con la que los listos tratan de tontos a los tontos. Abusan de su tontería. Les sacan a la calle, les ponen uniforme, les dan banderas y les dicen lo que tiene que hacer para ser más nacionalistas que nadie. El Partido, que siempre hay un Partido, les instruye en las acciones necesarias para ser un buen nacionalista. Es una religión sin duda. Una religión que anula la inteligencia del individuo, y al integrarlos con más tontos como ellos se sienten más listos, porque a partir de ese momento lo entienden todo. Un tonto acompañado se siente más listo, o al menos eso piensa. El listo, el que de verdad sabe que todo es un "truco", se lo pasa estupendamente viendo como se ha modernizado el oficio de pastor de rebaños: ¡¡… todos a la calle, todos a gritar, las banderas a las ventanas, nos roban, somos más listos y nos tiene envidia, se aprovechan de nosotros!!! ¡¡ ….sí, sí, es verdad, nos tiene envidia porque somos más guapos, más altos y hace cuatrocientos años conquistamos “Nosequelandia” y ellos no!!.

 

Lo de ser una religión es un chollo. El Partido es su “Iglesia”, la que marca el camino; el que manda y dirige es su “Papa” y "guía del desfiladero";  los que no cumplen con lo que les mandan sus santos evangelios se convierten en pecadores, van al infierno y se les excomulga. Dejan de ser de los "nuestros". Vivir en ese ambiente es difícil, mejor no pensar mucho en ello porque como lo hagas te darás cuenta  de lo peligroso que resulta llevar la contraria a una masa enaltecida de fervor patrio.

 

El nacionalismo no tiene fin. Sus fines no se cumplirán nunca. Cuando el nacionalismo es la religión del  Estado el enemigo está tanto dentro como fuera, no hay que darle tregua. El pecado, el diablo está a la vuelta de la esquina. Si el nacionalismo no tiene Estado lo querrá conseguir por encima de todo y una vez que lo consiga  buscará de nuevo  a sus enemigos para mantener a su pueblo vigilante. No se extingue.

 

 

En España sabemos mucho de todo esto. Lo sabemos porque lo hemos padecido. El primero y más peligroso de los nacionalismos españoles es ese precisamente, el español. El más numeroso, inculto e intransigente. No admite dudas en la definición del "español", de su cultura, de su lengua y de su pensamiento. Cuando un nacionalista español te exige que seas "español" no solo te impone un carnet de identidad sino un idioma y una cultura que seguro que coincide con la suya. Ser español es lo que él decide que sea  ser "español".

 

 Desde ese planteamiento, este país cometió las mayores barbaridades de uniformidad cultural y  política que, desgraciadamente, aun sobreviven en el imaginario colectivo de muchas personas: los que hablan catalán no son españoles son “polacos”; si se llama Marc seguro que  es así porque es un odioso nacionalista catalán y no porque su abuelo se llamará de la misma forma; si te  responden en catalán al preguntarles por una calle en Barcelona lo harán porque son independentistas de mierda. ¡¡España una, grande y libre; el español es nuestra lengua, católica la religión, roja y gualda nuestra única bandera y madridista nuestra afición. Viva el toro y la tortilla, viva la copla y el turrón, gitana es nuestra sangre, aunque a estos  les tengamos en el barracón!!.

 

Sin duda te puedes reír, pero ese nacionalismo se convirtió en terror, represión y entradas bajo palio; todo esto dejó de ser gracioso cuando las cárceles y los paredones helaron las sonrisas  hasta de los verdugos. El nacionalismo español ya ha engendrado una dictadura, pero, curiosamente, cuando hablamos de nacionalistas en España no incluimos a los peores, los nacionalistas españoles y su pensamiento único.

 

Pero claro, en este país, el actual, todos nos parecemos demasiado y la envidia es nuestro pecado capital; el nacionalismo español no es el único. No tiene mayores peculiaridades, ni en su génesis ni en su historia, el nacionalismo catalán o el vasco: religión, burguesía, tradicionalismo y carlismo. Cambó, Prat de la Riba y Sabino Arana tenían miedo a lo mismo, o tal vez fueron al mismo “colegio” ideológico. Sin duda Sabino Arana era el más “europeo” de la época, ya que bebió mayores sorbos en las aguas del racismo más recalcitrante y de la radicalidad militante. Hitler tuvo la oportunidad de pasar a la historia y Arana no; de dársela la habría aprovechado sin duda.

 

Pueblos homogéneos y monoculturales, sin fisuras, todos iguales aunque diferentes a los vecinos españoles,  tan católicos como ellos, claro, pero con su propia lengua, costumbres, cultura e Historia diferentes. “Somos un pueblo” y por tanto una nación cultural, dicen. Una nación agraviada, explotada y expoliada  a los largo de los años por una España que explica con su presencia todos los males que “nos” aquejan, lo que “nos” otorga el derecho a disponer de “nuestro” destino. La voluntad de un pueblo a su autogobierno. La independencia hará coincidir pueblo, nación y Estado. La cuna de la felicidad; ni liberalismo, ni sociedad de clases, la justicia social no se consigue con el socialismo sino siendo español, vasco o catalán. Está claro que hay gente para todo….

 

El nacionalismo, como todas las ideologías, tiene trampa. El nacionalismo de los pueblos minoritarios es aplastado en todas sus manifestaciones por gobiernos autoritarios que imponen el nacionalismo más fuerte, el mayoritario; eso es indudable. En gobiernos democráticos se impone otra  lógica, la de las minorías. Al ser minotitaria, la cultura catalana o vasca debe ser protegida frente a la mayoritaria “española”, imponiéndose incluso con la mal llamada  discriminación “positiva”: lo minoritario debe ser mayoritario. Forma parte de la lógica democrática. Todo parece consecuente salvo por una cosa: no es minoritaria; es la mayoritaria en su territorio. Las mayorías se vuelven a imponer a las minorías.

 

El nacionalismo predica su unidad como pueblo frente al “no pueblo”: los de fuera, los extranjeros, los foranos, los forasteros, los maketos o los charnegos. Los derechos que piden para ellos no los contemplan en su nuevo Estado. Piden el reconocimiento de su singularidad, lo que supone imponer una forma de  cultura en su territorio, pero ¿quién defiende a sus minorías?

 

En mi opinión las naciones tienen derecho a decidir su futuro. No pasa nada por preguntar a los ciudadanos si quieren tener Rey, que les gobiernen siempre los mismos, o ser español o sueco. Eso es la democracia. Pero la cuestión cierta es otra:  qué preguntamos, cada cuanto lo hacemos, a quién le preguntamos y a quién le hacemos caso. ¿Si los votantes de la provincia de Tarragona o del Valle de Arán no quieren formar parte de la nación catalana, les obligarán a imtegrrse en ella si sus  vecinos de Barcelona o de Girona así lo deciden? ¿Acaso no tienen derecho a decidir? ¿Los derechos de autodeterminación vienen marcados por fronteras?¿Qué fronteras son estas...la provincia, la comarca… o solo la nación catalana?  Los catalanes que crean en la nación española considerarán con la misma lógica que a quién hay que preguntar por la independencia de Cataluña es a toda la nación española.

 

Preguntemos, pero preguntemos todo. Esa es la dificultad, preguntar y hacerlo bien, siempre de forma racional y consecuente. Si Cataluña consigue su independencia, lo cual, anticipo, no me parece mal si así lo deciden, el pueblo catalán será mayoritario, pero existirá una importantísima población con diferente cultura a la suya. Si se han esforzado en su singularidad tendrán que saber que ello supone ahondar en las diferencias en su propio seno. Esa cultura interna, diferente a la suya porque ellos quieren que lo sea, ¿qué hará? ¿Preguntarán al “pueblo” no catalán que quede en su territorio lo mismo que quiere que se les pregunte a ellos? ¿Concederán la independencia a aquellas partes de su territorio en los que la cultura no catalana es mayoritaria? Ahora esas “minorías” no catalanas permanecen extrañamente calladas pero cuando se vean amenazados saldrán de su silencio y reivindicaran sus derechos. Sería lo normal, una cultura propia –no catalana- una nación, un Estado. ¿Practicarán en su territorio la discrimación positiva con el castellano que ahora se practica con el catalán? Ello supondrá que ante un posible estado Catalán democrático deberían darle la vuelta a la situación lingüística actual. El castellano será la lengua débil en Cataluña –institucionalmente como ocurre ahora- y deberán protegerla en defensa de sus minorías. Pero, ojo, ahora de verdad, los “castellanos” serán la minoría nacional en su territorio y deberán protegerles y equipararles. En sociedades multiculturales no cabe absorción e integración sino respeto al diferente y protección.

 

 ¿Y la balanza fiscal? Deberán hacer lo mismo que ahora solicitan dentro de España y por lo que se suelen “tirar de los pelos” ante tamaña injusticia y expoliación. “ Nos roban”, dicen e igual tiene razón, aunque no creo que lo puedan argumentar con alguien medianamente informado. En todo caso los territorios ricos del nuevo Estado Catalán, áreas concretas de la provincia de Barcelona podrán disfrutar tranquilamente de su riqueza, nuevos y estupendos servicios públicos les espera al igual que los recortes de los mismos a las Tierras mucho menos ricas del Segre o del Delta. A estas, a partir de ahora, que les den. Nada de solidaridad nacional, el dinero para los ricos y los pobres que arreen.

 

¿Lo mismo les dirán a los señores de la UE cuando al nuevo país le recuerden que tiene que ser solidarios con Hungría? No vaya a ser que les molesta la solidaridad con Badajoz y no les importe con los magiares.

 

En eso consiste la trampa. Cuando se consigue la independencia el nacionalismo se cierra en banda. El diferente, el extranjero, el de fuera que se integre o se vaya. Cultura única, lengua única o exilio. Esa es su miseria. Cuando son minoría en un Estado mayoritario su discurso tiene una lógica que se pierde en cuanto la trasladas a unas nuevas fronteras.

 

Si la nación existe cuando un pueblo la justifica sabemos que los nacionalistas harán todo lo posible por magnificar la existencia de diferencias irreconciliables entre españoles y catalanes o vascos. ¿Somos conscientes de la guerra cultural entre nacionalismos? Niños con banderas proclamando su nacionalidad y el odio a la contraria. Balcones que arrojan sus banderas sobre los vecinos imponiendo la misma mentalidad con diferente color a un lado u otro de la línea que marcan la separación de los territorios.

 

Creo que estamos locos. El nacionalismo no se justifica nunca. La independencia de territorios sin libertad, oprimidos y vejados culturalmente siempre. Que territorios con tantos puntos en común, como posiblemente diferencias, no encuentren en un marco institucional de libertad y de respeto razones para seguir juntos no tiene explicación. Sin duda los nacionalismos, todos, tienen la culpa de ello.  Creo en una España plural y diversa, variada, culturalmente rica, con  más de un  idioma español, unida por la historia, la cultura compartida y la peculiar, y sobre todo por la voluntad de sus ciudadanos de seguir estando juntos, pensando en lo que nos une y no en lo que nos separa. 

 

Piensa y libérate de las banderas

 

 

 

 

 

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Comentarios

Jesús Salmerón 10/04/2013 14:04

Gracias por su rápido comentario.
Vuelvo a coincidir ampliamente con sus opiniones. Y ciertamente no me gusta tomar decisiones en caliente sin meditarlas previamente, tanto más cuanto más trascendentes sean.
Por supuesto que opino que Teruel, Albacete o Zamora merecen infraestructuras de la máxima calidad. Pero no entiendo, y me indigna que se aprueben inversiones en autovías con tránsito de 4.500
vehículos / día (cuando las propias directivas del ministerio de fomento no lo recomiendan para volúmenes inferiores a 15.000 v/d) y Girona lleve esperando en vano 12 años esa infraestructura,
soportando un tráfico entre 5 y 7 veces superior.
No tiene justificación
En cuanto a la crisis, ciertamente la responsabilidad recae fundamentalmente en la pésima gestión de nuestros políticos (de todos los colores) y agentes económicos (especialmente las cajas de
ahorro controladas por los políticos) sin quitar responsabilidad al Banco de España.
Para colmo la corrupción y la especulación generalizadas han rematado el panorama.
Saludos

raulburillo.over-blog.es 10/20/2013 21:38



Sin duda eso es así, tal y como lo comenta. La cuestión es, ¿cree que la independencia es la solución? Si lo cree adelante. Ahora bien, piense en todo lo que va a perder Catalunya. El
planteamiento nacionalista parte de la premisa de que todo se mantendrá como está y que la independencia va a suponer "disponer" de lo que Madrid le "roba" ( el eufemismo de Madrid es
futbolístico porque de robarle alguien le roba Teruel. por ejemplo, para su única autovía). POr ello es fácil pensar que solo hay que ganar. No voy a ser yo quien realice la política del miedo.
Las personas inteligentes pìensan pos sí solas y deberían caer en la cuenta de muchas cosas. Entre otras: pedirán la independencia de las oligraquías españolas para arrojarse a las catalanas. Por
lo menos son catalanas pensarán algunos. Pues sí ese será el consuelo. De la crisis ética moral y ecnómica no salimos con nacionalismo sino con democracia y con una gestión eficiente alejada de
interess económicos y de connivencias entre unos y otros. Cuando lo consigamos hablamos de independencia o de lo que sea pero primero echemos de una vez  los que ya tuvieron su oportunidad y
dejemos paso a formas nuevas de gobernar.



Jesús 10/03/2013 13:11

Tengo 62 años. Nací en Andalucía y vivo en Cataluña desde los 4.
Me siento catalán (no separatista), en el sentido de dedicar todo mi mejor esfuerzo al desarrollo de Cataluña. También me siento español, porque estoy en casa cuando visito cualquier lugar de
España, incluso Portugal.
Coincido ampliamente con sus argumentos en contra de los nacionalismos exacerbados.
Me identifico con la frase: "El nacionalismo es una enfermedad, que se cura viajando".
Es decir conociendo otras formas de pensar.
También coincido con al argumento del ministro de exteriores cuando pone de manifiesto el contrasentido de promover la independencia cuando se está a favor de una mayor integración dentro de la
UE.
Sin embargo, si en Cataluña se realiza finalmente una consulta, votaré en favor de la independencia.
¿Es incoherente mi comportamiento? Solo aparentemente.
Para mí, la solución ideal (tal vez utópica) es formar una unidad con el resto de España de IGUAL a IGUAL.
Durante los últimos años se han producido incontables agravios que han ido minando el sentimiento de unidad. Unos son culturales y otros económicos (los más), que se han acentuado con la reciente
crisis
Citaré solo unos cuantos ejemplos:
- Llevamos 12 años con el proyecto de desdoblar la Nacional 2 a su paso por Girona y seguimos esperando. El tráfico es de 22.000 vehículos día con puntas en verano de 35.000. En cambo se aprueba un
tramo Zamora – Benavente con un tráfico de 4.500
- El famoso eje del mediterráneo. Infraestructura básica para el comercio de todo el levante hacia Europa, tiene en Tarragona un tramo de vía única, mientras se han construido líneas de AVE
ruinosas por media España.
- En los presupuestos generales para el 2014, el gasto medio por habitante en infraestructuras para el conjunto de España es de 207 €, para Cataluña es de 125 €
Estoy convencido que la solución de todos los problemas debe ser mediante el dialogo.
Pero sinceramente la sensación que tenemos la mayoría de catalanes es que el gobierno central impone su política sin concesiones

raulburillo.over-blog.es 10/03/2013 17:56



Sin duda esa sensación la tenemos todos. Las infraestructuras tienen una media de inversión inferior en Cataluña que en Teruel. Hacer una simple carretera en Teruel supone un gasto medio por
habitante turolense muy alto. ¿los dejamos sin carretera? El hecho de que la misma carretera, en un sitio u otro, sea mucho más aprovechada en Hospitalet que en Alcañiz siempre le va a dar
la razón con ese ergumento, pero..¿qué hacemos? ¿Cuando Cataluña sea independiente aplicaremos ese mismo argumento con las carreteras catalanas y compararemos el gasto medio por habitante en La
Senia o en Ponts  con el de El LLobregat? ¿La consecuencia será que se dejará de invertir en las primeras? Ese argumento  es muy peligroso y es propio del nacionalismo que prefiere
ser solidario con LLeida antes que con Badajoz.


Le invito a que vea los periódicos aragoneses, no deje de hacerlo tampoco con los de Baleares...y así creo que con todos; tendrán la misma sensación que usted manifiesta en Cataluña: de
imposición de una política sin concesiones. ¿A qué no sabe cual es el gasto de infraestructuras en Aragón? Mal de muchos consuelo de tontos me dirá. Puede ser pero por lo menos ya sabe que
es mal de muchos y no persecución a los catalanes.


Los partidos catalanes lo interpretan en clave nacionalista. ¿Nos vamos todos? ¿Cerramos España? España no es nada; somos todos.


A mi me gusta correr; corro distancias más o menos largas. Algunas veces no es mi día y estoy hecho polvo por lo que el abandono me ronda la cabeza permanentemente. Solo tengo una regla: no
abandones nunca cuando la carrera esté cuesta arriba. En esos momentos todo se ve mal. Si tomas una decisión importante en tu vida no la tomes cuando vas cuesta arriba porque te
equivocarás. Si abandonas cuando llegas arriba al menos te quedará el consuelo de haber subido esa cuesta.


Por cierto, habla de la crisis; no nos equivoquemos, nuestros políticos tiene que ver mucho con ella y la corrupción más. De eso los políticos catalanes no se libran precisamente.


Gracias por su interesantísimo comentario. 


 



cèsar 09/23/2013 22:11

si todos fueramos ciudadano del mundo, solucionado.
en un mundo globalizado, ni nación ni nacionalismo.
lo que impera es el capital y te absorve seas quien seas, te sientas como te sientas y estes donde estes.
ademàs como sabes, quien estè informado, formado y sea libre de pensar y decidir (si le dejan) es independiente, bien en cataluña o cualquier otro lugar.

raulburillo.over-blog.es 09/24/2013 00:03



Totalmente de acuerdo contigo Cèsar



JUAN CARLOS CALAVIA MURILLO 09/23/2013 18:24

Raul, yo viví en Berga durante un año, es el centro simbólico del nacionalismo catalán, ahí esta el el árbol de las tres brancas. Lo cierto es que me contagie del independentismo catalán y quería
que mi tierra de Aragón fuera independiente, ahora en mi madurez humana pienso en los problemas que ello genera, por ello es mejor la convivencia y la unión "todos a una como en Fuenteovejuna"

raulburillo.over-blog.es 09/24/2013 00:04



La madurez, buen concepto.



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