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4 noviembre 2013 1 04 /11 /noviembre /2013 01:03

 

Quien piense que  la corrupción política es cosa de territorios concretos se equivoca. Todo es igual en cualquier lugar del mapa: tenemos políticos corruptos, tuvimos dinero en abundancia y la forma de hacerlo era tan sencilla como las que ya se han descubierto en otros lugares. Es como si estuviéramos hablando de una franquicia que, independientemente del rincón del mapa en la que te encuentres,  el resultado siempre resulta idéntico.

 

Así es la corrupción en España, como una franquicia que se traslada y avanza en su implantación de la forma más rápida posible. No hablamos ya del alcalde listo que recibe la contraprestación del promotor de turno por variar recalificaciones urbanísticas -que también-, sino de procedimientos estandarizados FÁCILES, COMUNES Y EXTENDIDOS para hacerse con el dinero público, el de nuestros impuestos, y llevarlo a los bolsillos de los responsables políticos que lo consienten y lo favorecen. Eso sí, no están solos.

 

No están solos porque detrás de estos delitos los favorecidos han sido siempre los mismos: las grandes empresas y los grandes partidos políticos. No puede ser casual que ninguno de sus responsables se entere de lo que hacen los suyos. Lo conocen perfectamente  porque en todos los lugares ocurre lo mismo.

 

Me permitiréis un pequeño resumen de uno de los procedimientos estandarizados más frecuentes:

 

1º. Lo habitual y más rentable de estos últimos años ha sido el impulso a lo que podemos denominar “Macroproyectos”. España se llenó de grandes y emblemáticos proyectos; si pudieran volver a construir las pirámides de Egipto tened por seguro que lo habrían hecho. Lo único que necesitaban era “vender” las bondades de la gran obra que, además, y ahí está el interés de los impulsores de la idea, llenaba de prestigio al político local gestor de la misma y por supuesto de alegría a la prensa complaciente.

 

Cada ciudad, Comunidad Autónoma o ámbito de poder  territorial ha impulsado en los últimos años algún proyecto “faraónico”: Pabellones, Exposiciones, Foros, Aeropuertos, Ciudades de las Artes, Polígonos Logísticos, AVE´s, tranvías…todos ellos creados y diseñados en los despachos técnicos de las empresas que después resultarían adjudicatarias. Los planos y sus presupuestos se  agolpaban en las mesas de los responsables políticos que siempre disfrutaron haciéndolas pasar  como suyas. Solo quedaba por  decidir cual era el lugar adecuado y el momento oportuno para fundamentar su justificación.  

 

2º Manos a la obra; a continuación era necesario disponer del entramado jurídico-institucional que posibilitara que el dinero de todos pasara del presupuesto público a  los bolsillos  corruptos. Para ello lo más adecuado era crear las empresas públicas  que gestionaran el proyecto como vehículo jurídico idóneo. Sin duda resultaba la mejor solución, porque al frente de las mismas siempre situaron a  personas afines al partido, con contratos elevadísimos y bajos escrúpulos, evitando, entre otras cosas, las suspicacias de los funcionarios, que no estaban dispuestos a pasar por tontos. Otra de las ventajas de la fórmula era, y sigue siendo, la flexibilidad de la normativa de contratación, que hace más fácil las adjudicaciones “a dedo” con la posterior laxitud en el control.

 

3º El momento de la verdad: la adjudicación del contrato a quien interesa.  Fácilmente, y como por arte de magia, adjudicaban el proyecto a quien lo había diseñado. Ya está; adjudicada la obra y el gasto. Pero hay que ir con cuidado, no son tontos. El contrato siempre se adjudicaba por unos importes relativamente “razonables”; lo bueno venía a continuación. El “truco” se consigue con lo que en el argot de ingenieros y arquitectos se conoce como “modificados”. Muchos modificados, cambios y  más cambios sobre el proyecto original. Los modificados son incrementos del precio final sobre el de adjudicación como consecuencia de variaciones introducidas en el proyecto original o por inconvenientes que surgen en el mismo. España es el país de los “modificados” en los contratos públicos.  Os aseguramos que si estos modificados fueran obras a realizar en sus casas particulares y las tuvieran que pagar ellos no las consentirían, siendo de obra pública todo lo contrario, las propician. Todos estos “modificados” resultan opacos en los boletines oficiales, por lo que es prácticamente imposible calcular el coste real de la obra.

 

4º El dinero cobrado por la constructora de turno presenta siempre apariencia de legalidad pero cuando nos encontramos ante presuntos casos de corrupción política lo suele ser por servicios no realizados y casi imposibles de descubrir, perdidos en la complejidad de obras costosas. El dinero se ha pagado para repartirlo, por lo que salió del presupuesto público, pasó y engrosó la cuenta de resultados del adjudicatario, desviando una parte importante del mismo al poder político que propició  la operación.Las comisiones y la financiación ilegal aparecen. 

 

5º La última parte es lo que llamamos “riesgos”. ¿Y si un juez se metealgún día por medio? Si los descubren, lo cual es difícil, todo está pactado desde muy arriba. El primer culpable debe serlo el responsable técnico de la empresa pública, que para eso cobraba una pasta y además se llevaba parte de la comisión. Si la cosa se pone mal, los fiscales siguen investigando y quieren llegar más arriba, no queda más remedio que utilizar el plan B: sacrificar al primer nivel político; lo que llamamos el “cortafuegos”. Este político de corto recorrido será el Concejal del Área, el Director General… o políticos de ese nivel. El protocolo está perfectamente establecido para ese plan B: se le expulsa del partido y se avergüenzan públicamente de él, eso sí previo pago camuflado que le solucione la vida una temporada, no vaya a ser que quiera hablar más de la cuenta. Una vez expulsado ya no hay que dar más explicaciones del asunto: “el Partido ha actuado como correspondía ante personas indignas y nos avergonzamos de que hayan pertenecido a nuestro partido, pero hemos reaccionado como corresponde y ya están expulsados. Hemos actuado correctamente…..” dicen como si se lo creyeran para que nos lo creamos nosotros.

 

Por cierto, no hay plan C, no está previsto que las responsabilidades políticas suban más arriba.

 

Actualmente vivo en Aragón. Parece que en esta Comunidad no ocurre nada, pero basta con un simple vistazo a la prensa local, como el que vosotros podéis realizar a la vuestra, para darnos cuenta de que las cosas no son como les gustaría a nuestros políticos del turno:

 

PRIMER EJEMPLO. En el Polígono Logístico conocido como PLAZA (gigantesco proyecto de iniciativa pública) se han podido pagar por la empresa pública gestora del mismo más de 50 millones de euros por obras posiblemente no realizadas y pagadas recurriendo a los famosos “modificados” de obra. El pago sería consecuencia de posibles “movimientos de tierras” que no se corresponden, según los investigadores, con la realidad. 

Insistimos; una sociedad pública ha podido pagar 50 millones de euros de forma indebida a una gran constructora adjudicataria de obras públicas y los detenidos, como no, han sido exclusivamente los gerentes de ambas. Como si fuera cosa de ellos. Os recuerdo:Plan A.

 

SEGUNDO EJEMPLO. El Palacio del Congresos de Huesca se contrató con un presupuesto de 13 millones de euros. La obra se concluyó con un coste real de 31 millones de euros. Modificado de obra tras modificado se consiguió sumar 18 millones al precio ofertado original.  Con ello se podrían haber construido dos Palacios y medio más. El Tribunal de Cuentas aprecia indicios de delito contable, pero eso sí, cinco años después de su conclusión. El delito que aprecian, repito, es delito contable, no hay que perderlo de vista porque no han tenido ni que echar mano del Plan A. No hay detenidos. 

 

TERCER EJEMPLO. El Tribunal de Cuentas apreció los mismos o parecidos indicios en las obras de construcción de la Exposición Universal de Zaragoza 2008. No se sabe nada más.

 

CUARTO EJEMPLO. El Congreso de Diputados aprobó una solicitud dirigida al Gobierno aragonés para que las empresas públicas cumplan la Ley de Contratos y dejen de adjudicar a dedo sus contratos, tal y como hicieron de forma masiva después de 2006. Ni explicaciones.

 

 

Lo que está ocurriendo en Aragón no es más que la punta del iceberg. Los procedimientos que han utilizado nuestros políticos corruptos son los mismos que ya están siendo investigados en media España y que en Aragón como en otros sitios aun no lo son. Ninguno de los mencionados ha sido denunciado en los juzgados de la Comunidad Autónoma. El Parlamento Regional rechazó crear una comisión de investigación. Nadie ha dado ninguna explicación, todos “respetan” las investigaciones judiciales, dicen ellos,… hasta que les resulten desfavorables, decimos nosotros.

 

Pero aquí no nos indignamos. ¿Para qué?Como todos los ciudadanos de este país estamos acostumbrados a que nos tomen por tontos aunque no lo seamos. Desde luego que nos gustaría poder exigir que algo cambie pero también sabemos que nadapodemos exigir porque nada obtendremos de nuestros políticos habituales del turno de gobierno: controlan todos los resorte del poder.

 

Con pequeños "articulitos" como este solo queremos decir, los que los escribimos y mucho más los que los leen, que algo debe cambiar y que haremos todo lo que esté en nuestra mano para que el cambio real sea posible.

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Published by raulburillo.over-blog.es
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