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29 marzo 2011 2 29 /03 /marzo /2011 23:06

El sistema electoral, el tamaño del distrito y la habitual abstención balear condicionan los resultados, el gobierno y la composición de la Cámara  desde el inicio de las primeras elecciones autonómicas.

Sin duda, y de forma general, si el sistema electoral repartiera escaños no por islas, como siempre se ha hecho, sino por distritos más pequeños –distritos electorales en el interior de cada isla-, los partidos políticos que aprovechan su situación parlamentaria en una posición numérica denominada “bisagra” no existirían.

La ley D´Hont se convierte en un sistema de reparto mayoritario en distritos pequeños y al revés en los grandes. Ello quiere decir que en Mallorca, con un distrito “gigante” de 33 escaños, a un cinco por ciento de votos le corresponde un cinco por ciento de escaños, es decir tres. Lo suficiente para “gobernar” en la sombra….es decir, ejercer como “bisagra”.  

Reducir la importancia de  partidos políticos como los mencionados y de las situaciones que pueden provocar, nada democráticas para la lógica parlamentaria a pesar de lo que pueda parecer (y si no que se lo pregunten a los británicos que inventaron el parlamentarismo sobre cual es su sistema electoral), ha estado desde el principio de la democracia en manos de sus señorías si los dos partidos con mayor representación hubieran querido; para ello solo era necesario cambiar la ley electoral. Pero no lo han hecho; no lo han hecho porque siempre a alguno de los dos partidos mayoritarios  le ha interesado mantener el status quo en función de sus intereses locales. Siempre ha resultado conveniente "introducir " en la escena política un partido minoritario de la misma ideología que el mayoritario rival. Además, las pocas veces que lo han intentado, y en Mallorca hay un claro ejemplo, no han acertado en la forma de hacerlo. No se consigue limitando la participación parlamentaria a aquellos grupos que obtengan menos del 5% de los votos, sino convirtiendo los grandes distritos de reparto mayoritario – la isla de Mallorca reparte 33 escaños- en otros más pequeños que no repartan más de 6 cada uno.

 Cuando digo que no es buena esta situación para la democracia pensemos si nos parece correcto que  un partido político de intereses concretos de una isla (no de todas), o bien de manera más extrema, pero no absurda, que el partido político de  un barrio de Palma, o el de un gremio profesional - lo cual, y todo ello, con tan pocos votos necesarios para conseguirlo (menos de 30.000) no sería tan extraño que ocurriera-, controlara las decisiones de todos los demás ciudadanos no representados en intereses tan particulares.

 

Dicho todo lo anterior, es conocido por todos que el electorado balear y especialmente mallorquín es esencialmente conservador, y que por ello “jamás” tendrá mayoría absoluta una opción de izquierdas por si sola, por lo que para que esta pueda ganar unas elecciones, o lo que es más fácil, para obtener una mayoría parlamentaria (no confundir), necesita un partido de derechas que "robe " votos de derechas y que se coaligue con él (con la izquierda). Estos partidos políticos existen gracias a ese inconfesable interés y a una financiación peculiar.

Sin duda esta es la explicación del hecho de que siempre que ha gobernado el PSOE en Baleares lo haya hecho coaligado con UM. De otra forma, posiblemente, jamás  habría ocurrido. Esto es muy importante tenerlo en cuenta.

Por ello, los casos de corrupción en este tipo de partidos bisagra pueden llegar a ser una pesadilla para los grandes partidos nodriza, precursores de estos auténticos submarinos infiltrados en el enemigo, por lo que sin duda harán todo lo posible para frenar las consecuencias de las investigaciones que les afecten.

 

Ahora la ocasión se  plantea muy interesante en Mallorca ante la mas que posible desaparición del pequeño partido que ha venido realizando esta labor comentada; un nuevo partido de las mismas características ideológicas y con la misma función en las matemáticas parlamentarias aparece en el horizonte El nuevo partido estaría dispuesto a "recibir" de nuevo votos "reales" de derecha, dar una nueva imagen,  y en definitiva, poner los nuevos escaños que pueda obtener al servicio del partido “grande” interesado en su crecimiento. Esta nueva fuerza nunca pactará con el PP, ya lo verán. Si lo hace se la “comerán”.

El PP solo gobernará si obtiene mayoría absoluta; de no ser así no lo hará. Los estrategas del PP, es decir, los que piensan, no los lideres que aparentemente toman las decisiones, sino los que las toman de verdad, ya lo vieron; por ello cuando el PP obtuvo mayoría absoluta  dejaron gobernar al pequeño partido el Consell de Mallorca, "gratuitamente", con mentalidad de futuro, pensando en ganarse la gratitud del partido de centro liberal para cuando ellos no tuvieran esa mayoría. Desde luego se vieron traicionados, pero era obvio. En cuanto perdió la mayoría absoluta, aunque lo fuera por mil votos, fue abandonado. No hubo agradecimiento. Ningún pequeño partido de derechas regionalista puede –ni debe- pactar con el PP ya que es su sentencia de muerte. Desaparecerán engullidos por el gigante de la derecha.

Por ello, el diagnóstico es obvio: la aparición de nuevos partidos de derecha o –centro derecha para los que así se lo crean- solo beneficia al gran partido de izquierda  -lo de izquierda también para el que se lo crea-.

 

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